Cuando necesitas los números de un proyecto específico, bien construidos, y no un servicio recurrente.
Un modelo financiero a la medida es un archivo que proyecta los números de un proyecto concreto —ingresos, costos, deuda, flujo y retorno— con los supuestos de ese proyecto y no los de una plantilla. Sirve para decidir si algo se hace, con cuánta deuda, y qué pasa si las cosas salen distinto a lo planeado.
¿Para quién es esto?
Para quien ya sabe qué necesita y busca a alguien capaz de construirlo bien. Un desarrollador que quiere saber hasta dónde le alcanza el apalancamiento. Un fondo que necesita defender un retorno frente a su comité. Un asesor que requiere una herramienta de cálculo confiable para sus propios clientes. Un emprendedor que tiene que presentarle números a un banco y sabe que los suyos no aguantan preguntas.
No es asesoría continua ni dirección financiera. Es un proyecto con principio y fin, y un entregable concreto.
No todos los proyectos son un modelo completo. También entra una valuación, un presupuesto con escenarios, un análisis de unit economics, un tablero de indicadores, o el material financiero para salir a buscar deuda o inversionistas. Lo que tienen en común es que son trabajos con alcance definido y fecha de entrega, no una relación de meses.
Qué hemos construido
Más de treinta modelos, en sectores que no se parecen entre sí: bienes raíces, infraestructura, energía, servicios financieros, negocios operativos y proyectos sin un solo comparable público. Esa variedad no es presunción, es la consecuencia de algo simple: un modelo bien hecho no depende del sector, depende de entender qué decisión tiene que resolver.
Por el tipo de problema, esto es lo que solemos construir:
Decidir si algo se hace
Viabilidad de un proyecto: cuánto capital pide, en cuánto tiempo regresa, a partir de qué punto deja de tener sentido. La pregunta de fondo casi nunca es “cuánto gano”, es “bajo qué condiciones esto se cae”.
Estructurar deuda y apalancamiento
Cuánta deuda aguanta el proyecto, en qué calendario, y qué pasa con el flujo cuando cambian las tasas o se atrasa un ingreso. El apalancamiento amplifica en las dos direcciones y el modelo tiene que mostrar las dos.
Valuar
Un negocio, un activo, una participación. Con el método que corresponda al caso y con los supuestos a la vista, no escondidos dentro de una fórmula.
Escenarios y probabilidad
Sensibilidades, escenarios base y de estrés, y cuando el caso lo amerita, simulación de Monte Carlo: en lugar de un solo resultado, miles de corridas que muestran en qué proporción de ellas el plan aguanta.
Herramientas de cálculo
Modelos que no se usan una vez, sino cada semana con datos distintos. Se construyen para que los opere alguien más, no para que dependas de quien los hizo.
Material para banca e inversionistas
El paquete de números con el que sales a pedir deuda o levantar capital, armado para aguantar preguntas incómodas y no para verse bonito en una presentación.
Hemos modelado desde negocios con veinte años de historia hasta proyectos sin un solo comparable en el mercado, donde no hay plantilla ni referencias públicas de dónde sacar supuestos y todo se construye desde la operación hacia arriba. Ese segundo caso es el más exigente, y es donde sirve haber pasado años haciendo análisis de inversión antes de dedicarse a esto.
¿Qué te llevas al final?
- El modelo en Excel, tuyo y abierto. Sin candados, sin dependencias raras, sin tener que volver con nosotros para moverle.
- Supuestos separados y editables. Cambias un número y ves el efecto en todo lo demás. Es la diferencia entre un modelo y una hoja bonita.
- Una sesión para explicártelo completo, de dónde sale cada cosa y cómo se usa.
- Una ronda de cambios. Lo revisas con calma, nos dices qué ajustar.
- Una segunda llamada de entrega con los cambios ya hechos.
¿Cómo se trabaja un proyecto?
- Conversación de alcance. Nos cuentas qué decisión tienes que tomar. De ahí sale qué tiene que resolver el modelo, que casi nunca es exactamente lo que se pidió al principio.
- Cotización. Con el alcance definido te decimos qué implica en horas y en tiempo.
- Construcción. Se arma el modelo y se documentan los supuestos conforme se construye, no al final.
- Sesión de entrega. Te lo explicamos completo y lo pruebas frente a nosotros.
- Cambios y cierre. Ajustamos lo que pidas y te lo entregamos en una segunda llamada.
¿Cuánto cuesta y cuánto tarda?
Se cotiza por horas, sobre un alcance acordado antes de empezar. No hay lista de precios porque no hay dos proyectos iguales: no cuesta lo mismo proyectar un negocio con historia que uno que nadie ha hecho antes.
De tiempo, dos semanas en promedio. Los proyectos grandes o sin referencias de mercado pueden tomar entre cuatro y seis. Si tienes una fecha límite, dínosla en la primera conversación: a veces se puede acomodar el alcance para llegar.
Qué no hacemos
Para que no pierdas tiempo si tu necesidad es otra: no hacemos contabilidad ni captura de pólizas, no presentamos declaraciones ni trámites fiscales, no hacemos auditoría, y no entregamos plantillas genéricas rellenadas con tus datos. Si lo que necesitas es alguna de esas, te lo decimos de una vez y te ahorramos la llamada.
¿Y si después necesito algo continuo?
Pasa seguido. Alguien nos busca por un proyecto puntual y al terminarlo se da cuenta de que el problema de fondo no era ese número, era que nadie está viendo los números cada mes. Para eso está el servicio de Fractional CFO, y para el lado personal, la asesoría financiera personal.
Pero no es un requisito ni una escalera de ventas. Si lo único que necesitas es el modelo, te entregamos el modelo y ahí termina.
Preguntas frecuentes
¿El modelo es mío? ¿Me lo entregan abierto?
Sí. Se entrega en Excel, sin protecciones ni fórmulas escondidas, y es tuyo. Puedes modificarlo, copiarlo o dárselo a alguien más. Un modelo que no puedes abrir no te sirve para decidir, te obliga a depender de quien lo hizo.
¿Sirve para presentárselo a un banco o a un inversionista?
Para eso se construye. Los supuestos van separados y documentados, así que cuando alguien pregunte de dónde sale un número, hay una respuesta y se puede rastrear. Un modelo que no aguanta esa pregunta no sirve en una mesa de negociación, por bonito que se vea.
¿Y si mi proyecto es de un sector que no manejan?
Es poco probable que exista. Hemos trabajado desde bienes raíces hasta energía, pasando por servicios financieros e infraestructura, y también proyectos sin comparables en el mercado. Un modelo no se construye sobre conocimiento del sector, se construye sobre entender qué decisión hay que tomar y qué información existe para sostenerla. El sector se aprende en la conversación de alcance.
Cuéntanos qué decisión tienes enfrente y qué necesitas resolver. Te decimos si podemos ayudarte, qué implicaría en tiempo y en horas, o si tu caso le corresponde a alguien más.